miércoles, 30 de enero de 2008

El paso de la muerte

Hay de pasos de la muerte a pasos de la muerte, y sus significados pueden ser tan profundos como vulgares dependiendo del contexto, el lugar, la edad y las circunstancias. Dicho lo anterior y siguiendo ese orden de ideas pasaremos de lo profundo a lo vulgar, como corresponde.
 
Para unos puede ser el paso a una mejor vida, o peor, dependiendo de la forma de vida, es el paso que hay entre nuestros actos y la consecuencia de ellos mismos, es la forma de alcanzar al Supremo Creador en el paraíso que tiene destinado a los hombres, y mujeres por supuesto, que ama y han vivido de acuerdo a sus preceptos, y para los que no han vivido de acuerdo al precepto divino, es el momento en que se abren las puertas del infierno, para dejar ante sus ojos las imágenes más dantescas imaginables, para mostrarles su sino cruel y despiadado.
 
Para otros es el túnel de luz que nos lleva de estar atrapados en un pedazo de carne decadente y mortal a la liberación del alma para reintegrarse asumiendo otra forma al universo de energía cósmica que todo lo domina, que todo lo gobierna y se nutre del todo.
 
Hay para quienes puede significar el paso del ser al no ser, el estado de transición entre el estar y el desaparecer, así sin más perspectiva que la de terminar, cumplir un ciclo que no tiene otra vuelta ni otro destino.
 
Otros pueden pensarlo como el desierto de Arizona, la entrada al infierno del calor insoportable, de la insolación, el deshidratamiento y el abandono del pollero después de haberle pagado los dólares convenidos para que les ayude a llegar a la tierra prometida; pueden relacionarlo con el recuerdo del padre, el hijo, el hermano, el amigo que fue a buscar una vida mejor y encontró una muerte peor.
 
Hay quienes pensarán de inmediato en la suerte suprema, es el dominio del caballo, el control sobre el miedo de enfrentar al peligro, la prueba final que les otorga la distinción máxima de charro completo, casta aparte, superior, que enarbola el estandarte de la tradición y cultura mexicanas.
 
En los círculos gubernamentales se conoce con éste término, principalmente cuando cambia el partido en el poder o en dependencias que se encuentran en conflicto o son por lo general de gestión complicada, al período de transición en que una administración saliente entrega la documentación y los pendientes más delicados al gobierno entrante.
 
Muchos varones recordarán con agrado y singular alegría el paso de la derecha a la izquierda y viceversa, sin connotaciones políticas ni ideológicas, recordarán el placer de la necesaria autoexploración para el conocimiento de su nueva anatomía y el reconocimiento del propio cuerpo, porque nadie nace sabiendo, porque la carne es débil y más a una cierta edad en que la mano es la mejor amiga y compañera en momentos de soledad, porque ya lo dijo el gran Sigmundo, "masturbare humanum est".
 
Pero esta memoria que se pierde en los detalles de lo importante pero recupera puras cosas que no sirven gran cosa, mas que para lo anecdótico y coloquial me despertó el día de hoy con el recuerdo de otro paso de la muerte, también de adolescentes inconscientes pero más inocente que el del párrafo anterior.
 
Hace más o menos unos diecinueve años, mientras estudiaba Ingeniería Electrónica en el ITESO, en Guadalajara, viviendo a dos cuadras de avenida Juárez y a cuadra y media de avenida Federalismo, sobre Prisciliano Sánchez, vivía conmigo un buen amigo, Arturo, originario de La Paz, Baja California Sur, un tipo medio loco que acostumbraba, a manera de catarsis en horas pico, cerrar bien los ojos, apretar los puños y, con el brazo en la cara para evitar la tentación de ver, lanzarse a cruza la avenida Juárez corriendo al grito de ¡¡¡PAAASO DE LA MUERTEEEEEE!!!, siempre con la confianza en lograr salir entero. Yo le entré al reto unas tres o cuatro veces con buenos resultados, logré cruzar la calle siempre ileso, sin un solo rasguño o magulladura, pero con muchas mentadas de madre al lomo, al cabo que no duelen; hasta que un día, luego de que varios amigos y conocidos zacatecanos murieran en un accidente de tránsito, pensé que no tenía caso andar tentando a la mala suerte, y me di cuenta de que todos nos morimos tarde o temprano y que si me iba a morir preferiría que fuera de algo que valiera más la pena.
 
Por cierto, si de casualidad cae por aquí alguien que tiene idea de donde anda Arturo López Mejía, o tiene contacto con él, por favor dígale como llegar a este blog, a ver si es posible volver a tener noticias suyas después de tantos años de haber perdido contacto con él.
 

3 comentarios:

  1. Llama mi atención el utilizar la palabra catarsis, aplicada a tu personal opinion sobre el paso de la muerte. CATARSIS (de la Real Academia de la Lengua Española): f. Purificación, liberación o transformación interior suscitados por una experiencia vital profunda, ésta sería la mas adecuada para el tipo al que te refieres. La razón podrá ser siempre incógnita, pero éste tio de seguro buscaba todo menos la muerte en sus actos. Que hubiera podido ser un resultado, efectivamente, pero sería el mas trágico de todos, y el uno de tantos. Llevar a cabo lo extraordinario, aquello fuera de norma, de sentido, de razón, o de lo común lo encasillamos siempre como "el loco". Retar es lo que lleva al éxito. Y no digo que éste reto en particular del paso de la muerte lleve a un éxito, lejos. Pero veo que ese acto es muestra solamente de una actitud. Quizás el grito de "paso de la muerte" se refiera a los conductores de autos y no a él. Y no la muerte literal, un encarcelamiento quizás en el que se verían seguramente involucrados.
    Quizás tu loco amigo, solo estaba en el proceso de purificación, de liberación de su bagaje de prejuicios, miedos que no le dejaban dar mas pasos de lo que podía.

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  2. Me aventuré a defender al "loco", quizas tengas mas experiencias de el que te hagan coincidir en su locura. Seguramente, tu amigo no sobrevivió a sus pasos.

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  3. Aele. Pues más o menos por ahí iba el asunto, pero no, sino por el efecto liberador que, de alguna forma, tenía esta práctica en momentos de estrés, yo creo que sin una conciencia plena de cualquier otra implicación personal, y mucho menos en relación a terceros.

    Yo creo que sí anda todavía por ahí, bien dicen que hierba mala nunca muere.

    La verdad sea dicha, no se por qué, pero supongo que tiene que ver con el paso del tiempo, últimamente me doy cuenta de que hay muchos buenos amigos que se quedaron por ahí y que me gustaría volver a ver alguna vez.

    Por cierto, gracias por pasar por aquí.

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