Migración de archivos
Estaba leyendo el blog de los geeks aguascachondenses cuando recordé a un usuario que para pendejadas se pinta solo.
Resulta que hace algunos años cambiamos de suite de herramientas de oficina, de Lotus Smart Suite a Microsoft Office, y como es natural, los archivos pues no se migran solos, así que elaboramos un procedimiento "con pelos y señales" para que los propios usuarios pudieran convertir sus hojas de cálculo, documentos y presentaciones sin mayor problema, muy bien que nos quedó el procedimiento, breve (una página por tipo de archivo, con explicaciones paso a paso y hasta imágenes, de hecho prácticamente no tuvimos dudas qué resolver ni soporte qué brindar a nuestros entonces no más de veinte usuarios.
Un día estábamos muy tranquilos limándonos la... uña del dedo gordo del pie derecho, cuando llama este amigo apuradísimo porque tenía que enviar urgentemente una información al corporativo para una auditoría fiscal que se estaba complicando y sólo él tenía unas evidencias que pedían los auditores para cerrar una observación de varios cientos de millones de pesos de aquellos que sí valían (de antes de que le quitaran tres ceros a la moneda), cuando llegué a su oficina le encontré casi llorando entre montañas de diskettes de 3 1/2".
- Mi computadora tiene un virus, y se dañaron todos mis archivos contables y financieros de los últimos cinco años.
- ¿Tenías respaldos?
- Sí, los tenía en mi disco duro y en diskettes, pero también están dañados.
- A ver, déjame revisarlos.
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- No, tus diskettes y tu disco duro están libres de virus.
- Pero si el mes pasado revisé algunos y estaban bien, y desde entonces lo único que les he hecho es migrarlos a Office.
- ¿Seguiste el procedimiento que te mandé?
- Sí
- ¿Al pie de la letra?
- Sí, seguramente tu procedimiento está mal.
- A ver, vamos a revisar el procedimiento que seguiste.
- Bueno, en realidad, como no tenía tiempo de leer tu manualito, me puse inmediatamente a convertirlos como yo sé.
- Ah, ¿y cómo le hiciste?
- Entré al explorador de archivos y a todos los archivos que tenían apellido .SAM se los cambié a .DOC, a todos los que tenían .123 o .WK3 les puse .XLS y a los que tenía con .PRE los convertí a .PPT
- Ah, con razón, si hubieras leído el procedimiento te hubieras dado cuenta de que eso era lo primero que decía que no había que hacer, ahora vas a necesitar cambiarles la extensión a todos de nuevo y seguir el procedimiento como lo mandamos.
- ¿En serio?, me tardé como cinco días nomás convirtiendo los de mi máquina, y los de los diskettes me los aventé por las noches en la computadora de la casa.
En lo que yo pasaba a diskettes los archivos que necesitaban enviar al corporativo, el usuario salió de la oficina y regresó como a los cinco minutos acompañado de su jefe, mi jefe y el gerente general y entre los tres me pusieron como santocristo porque este usuario se había quejado de que el procedimiento de migración estaba mal y por eso no había enviado la información, que tenía que presentarse en menos de una hora.
Mientras les explicaba cual había sido el problema renombré los archivos y los convertí, abrí el correo del usuario y los envié al corporativo, tardaría unos diez minutos, y muy digno me dispuse a salir de la oficina, cuando iba llegando a la puerta, el jefe del usuario le dijo:
- ¿Ya ves Fulano?, el procedimiento sí estaba mal, no era a prueba de pendejos.
Las siguientes tres o cuatro semanas el usuario tuvo que dedicarse de tiempo completo a regresar todos los archivos a su extensión original y convertirlos siguiendo el procedimiento, pensé decirle que ejecutando un comando de DOS podíamos regresar todos en menos de veinte minutos a su extensión original, pero pensé "que se chingue, para que se le quite lo huevón, lo pendejo y lo maricón".
Postdata, quince años después, todavía no se le quita ninguna de las tres cosas.








1 comentarios:
Bueno, es que nace pa´tamal del cielo le caen las hojas.
Lo pendejo es algo que ya se trae de nacimiento, so, no se quita nunca.
Saludos.
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