jueves, 5 de mayo de 2011

Sobre Adela Fernández, escritora

Poco sabía sobre ella, si acaso que es cineasta dueña de la Casa Fuerte, en Coyoacán, casa-museo dedicada al recuerdo de su padre, el "Indio" Fernández y a una de las tradiciones más importantes de la cultura mexicana, el Altar de Muertos.

Hace unos días en A&E vimos un programa que se llama Intervención Latinoamérica, un reality-show, que ya había visto en su versión gringa, en el que se habla sobre adictos y sus adicciones, las implicaciones y consecuencias en su vida, su entorno y hacia quienes les rodean, y pretende ser un medio por el cual se busca empujarlos a su rehabilitación.

El programa resultó difícil de digerir, porque fue una exposición cruel, despiadada, de la vida difícil de esta mujer, de su alcoholismo desde muy temprana edad, culpa de su propio padre, también alcohólico, de su relación destructiva con su hijo, igualmente alcohólico, de sus culpas, de sus filias y sus fobias, de sus intentos de suicidio, de su ruptura con la artista plástica Marysole Wörner Baz, su pareja por más de cincuenta años, y de todo lo complicado que puede ser padecer una enfermedad, adicción o vicio, llámele como usted quiera, como este; y sin embargo, es también una crónica extraña, "bizarra" dirían algunos, del cariño y la admiración que sienten por ella quienes le rodean. Al final, la buena noticia es que ella se interna en una clínica y luego de algunos meses sale rehabilitada, y logrando mantenerse sobria por tres meses y está luchando por rescatar a su hijo.

Hoy, como la curiosidad mató al gato y a veces las gatadas son cosa divertida, entretenida o ilustrativa, me puse a investigar un poco sobre ella, que resulta ser una escritora y poeta bastante interesante, aunque muy atormentada y hasta desgarradora, y para muestra un poema y un cuento.

La rosa en el vaso

Entró más feliz que nunca a su miserable cuarto.
Vio la rosa en el vaso, le cambió el agua
y decidió ahorcarse.

Ahogados en sol mis destrozos...
hincados en el templo están los diablos
amada por amada la muñeca negra
alteradas mariposas todas pardas
mórbidas mujeres mordiendo muerte
y callados los niños oxidados.

...nada me preocupa; sólo la rosa en el vaso.

La mesa del desayuno ensangrentada
por el pan de Cristo rebanado en la costumbre
hilos de ira desatados
máscara a otro rostro trasladada
cápsula de horizonte al vencido
espléndido dolor, danza y giro
noche dividida en siete partes.

...nada busco; sólo la rosa en el vaso.

Recargado en árbol caduco
comulgando con hostia de estiércol
mano que aprieta pez, plateada
sin dedos, sin alma, sin caja

cabalgando la fe de los herejes
muerto de risa y cementerio.

...nada lloro; sólo la rosa en el vaso.

Cayendo el Dios abolido
llovizna la plaga de estrellas
gime la tierra tarántula
bañada de luz perezosa
en el rincón de cualquier iglesia
remoto el sentido de aquello que toco.

...nada desgarro; sólo la rosa en el vaso.

Heredo cabellos y no ideas
impulso de gato sin brillo
nardo lamiendo al nardo
streap-tease de religión vacua
epidemia del arte colérico
atónito de paisaje en mi uña
la brutal arboleda en espanto
deshecho el fauno en el lago
la tarde permanece en mi lengua
mi ojo al fondo del cráter vacío.

...nada amo; sólo la rosa en el vaso.

Abside roto
angustia decolorante
angosto ruido de sombras amputadas
indigesta de viento la exedra
vaho de todo lo agónico
bufón condenado por trágico
acto último de obligado suicida.

...sólo la rosa.

Soy único porque estoy solo
súbito solitario quebrando el mito
sórdida queja sobre el andrajo
ovípero sueño malogrado
sangre sin brío por todo inválida
revolcado en la galáctica alegría
rojo búho saetizado
en el trance y en el espacio
rompo la última pupila del abismo
ojo inmenso que me traga sin imagen
hueco en el hueco oquedando...

...sólo la rosa.

La rosa y su ahorcado.



La jaula de la tía Enedina

Desde que tenía ocho años me mandaba a llevarle la comida a mi tía Enedina, la loca. Según mi madre, enloqueció de soledad. Tía Enedina vivía en el cuarto de trebejos que está al fondo del traspatio. Conforme me acostumbraron a que yo le llevara los alimentos, nadie volvió a visitarla, ni siquiera tenían curiosidad por ella. Yo también les daba de comer a las gallinas y a los marranos. Por estos si me preguntaban, y con sumo interés. Era importante para ellos saber como iba la engorda, en cambio, a nadie le interesaba que Tía Enedina se consumiera poco a poco.

Así eran las cosas, así fueron siempre, así me hice hombre, en la diaria tarea de llevarles comida a los animales y a la tía.

Ahora tengo 19 años y nada ha cambiado. A la tía nadie la quiere. A mi tampoco, porque soy negro. Mi madre nunca me ha dado un beso y mi padre niega que soy hijo suyo. Goyita, la vieja cocinera, es la única que habla conmigo. Ella me dice que mi piel es negra porque nací el día del eclipse, cuando todo se puso oscuro y los perros aullaron. Por ella he aprendido a comprender la razón por la que no me quieren. Piensan que al igual que el eclipse, yo le quito la luz a la gente. Goyita es abierta, hablantina y me cuenta muchas cosas, entre ellas, como fue que enloqueció mi tía Enedina.

Dice que estaba a punto de casarse y en la víspera de su boda un hombre sucio y harapiento toco la puerta preguntando por ella. Le auguró que su novio no se presentaría a la iglesia y que para siempre sería una mujer soltera. Compadecido de su futuro le regaló una enorme jaula de latón para que en su vejez se consolara cuidando canarios. Nunca se supo si aquel hombre que se fue sin dar mas detalles era envidado de Dios o del diablo.

Tal como se lo pronosticó aquel extraño, su prometido sin aclaración alguna desertó de contraer nupcias, y mi tía Enedina, bajo el desconcierto y la inútil espera, enloqueció de soledad. Goyita me cuenta que así fueron las cosas y deben haber sido así. Tía Enedina vive con su jaula y con un sueño: tener un canario. Cuando voy a verla es lo único que me pide, y en todos estos años yo no he podido llevárselo. En casa a mi no me dan dinero. El pajarero de la plaza no ha querido regalarme uno, y el día que le robé el suyo a dona Ruperta por poco me cuesta la vida. Lo escondí en la caja de zapatos, me descubrieron y a golpes me obligaron a devolvérselo.

La verdad, a mi me da mucha lástima la tía, y como no he podido llevarle su canario, decidí darle caricias. Entre al cuarto... ella, acostumbrada a la oscuridad, se movía de un lado para otro. Se dio cuenta que su agilidad huidiza fue para mi fascinante. Apenas podía distinguirla, ya subiéndose a los muebles o encaramándose entre la chatarra. Se subía sobre la jaula y se mecía con un balance algo más triste. Era muy semejante a una de esas arañas grandes y zancudas de pancita pequeña y patas largas.

A tientas, entre tumbos y tropezones comencé a perseguirla. Que difícil me fue atraparla. Estaba sucia y apestosa. Su rostro tenía una gran similitud con la imagen de Santa Leprosa de la Capilla de San Lázaro; huesuda, cadavérica, con un Dios adentro que se gana mediante la conformidad.

No fue fácil hacerle el amor. Me enredaba en los hilachos de su vestido organdí, pero me las arreglé para estar con ella. Todo esto a cambio de un canario que por más empeño que puse no podía regalarle.

Después de aquella amorosidad, cada vez que llegaba con sus alimentos, sacaba la mano de uñas largas en busca de mi contacto. Llegué a entrar repetidas veces, pero eso comenzó a fastidiarme. Tía Enedina me lastimaba, incrustando en mi piel sus uñas, mordiendo, y sus huesos afilados, puntiagudos, se encajaban en mi carne. Así que decidí buscar la manera de darle un canario costara lo que costara.

Han pasado ya tres meses que no entro al cuarto. Le hablo de mi promesa y ella ríe como un ratón, babea y pega de saltos. Me pide alpiste. Posiblemente quiere asegurar el alimento del prometido canario. Todos los días le llevo un poco de ese que compra Goyita para su jilguero.

Ha transcurrido más de un año y lo del canario parece imposible. Me duele comunicarle tal desesperanza, tampoco quiero hacerle de nuevo el amor. Le he propuesto a cambio de caricias y canario, el jilguero de Goyita. Salta, ríe, mueve negativamente la cabeza. Parece no desear mas que tener un pájaro, sin embargo insiste en los puños diarios de alpiste que le llevo. Cosas de su locura, el dorado de las semillas debe en mucho regocijarla.

Me sentí demasiado solo, tanto que decidí volver a entrar al oscuro aposento de tía Enedina. Desde aquellos días en que yo le hacía el amor, han pasado dos años. A ella le he notado más calmada, puedo decir que vive en mansedumbre. Pensé que ya no me arañaría. Por eso entré, a causa de mi soledad y de haberla notado apacible.

Ya adentro del cuarto, quise hacerle el amor pero ella se encaramó en la jaula. Motivado por mi apetito de caricias, espere largo rato, tiempo en el que me fui acostumbrando a la penumbra. Fue entonces cuando dentro de la jaula, pude ver dos niñitos gemelos, escuálidos, albinos. Tía Enedina los contemplaba con ternura y felizmente, como pájara, les daba el diminuto alimento.

Mis hijos, flacos, dementes, comían alpiste y trinaban.

Su trabajo me recuerda mucho al de Amparo Dávila.

21 comentarios:

  1. Muy conmovedora su hsitoria el A&E, la verdad que gran mujer, lastima de su alcoholismo, ojala dio la pueda ayudar a salñir de eso

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  2. me impresionó mucho el docu sobre Adela Fernandez,fue muy bien hecho, pero sobre todo, la valentía de ella de contarlo todo, de mostrar y mostrarse, sin piedad ni concesiones. No es una historia bonita, es desgarradora. Tal vez lo que necesitaba para dar el paso a la rehabilitación. Ojalá tenga la fuerza para salir de ese infierno.

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  3. carajo!

    ese cuento está bien cabrón, me cái.

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  4. Asu me dejo es shock!

    QUE DOLOR!

    saludos

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  5. En google books está el libro 'Cuentos de Adela Fernández: Duermevelas y Vago espinazo de la noche' (http://books.google.com/books?id=ZnbAT9tGXusC&hl=es) échenle un ojo y ya verán...

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  6. Yo tampoco sabia de la existencia de Adelita, aparte de conmovermne su historia, me llama la atención lo querida que es por las personas que la rodean. Debe ser un ser extraordinario, de esos que poco se ven en el mundo....

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  7. Me quedé leyendo y me olvidé de comentar, lo impactante de su historia.

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  8. Sí, es un par de historias impactantes, no sólo la de ella sino también la del cuento, y todos los del libro Duermevelas van por el mismo tenor.

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  9. Y Atenea su hija de qué murió?? Alguien sabe??

    Brenda Gutti

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  10. Como dijo la misma Adela, el infierno no es para ella, el infierno es para quien la rodea ...

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  11. Creo que llego tarde a los comentarios, soy seguidora de los escritos de la señora Adela Fernández y gran admiradora, ¡qué tristeza que se de a conocer por algo tan vanal!, en fin.
    Alguien sabe en dónde consigo "duermevelas"?, ayuda!

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    1. Yul, tienes razón, es triste que muchas veces para llegar al talento de la gente, tenga que ser por algo ajeno a él, pero yo no diría que el alcoholismo y la drogadicción sean algo banal. Busqué mucho Vago espinazo de la noche y Duermevelas en librerías, pero sin éxito, finalmente encontré en google books un preview de Cuentos de Adela Fernández, un compendio de ambos libros y ahí fue donde los leí, aunque le faltan algunas páginas.

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    2. Tal vez lo encuentres en la página de Editorial Campana: http://www.editorialcampana.com

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  12. Historia muy triste y desgarradora que me afecto aun mas por esta cerca de alguien que va por ese camino, yo apenas la vi anoche y aun estoy afectada no tenia idea que ya era historia antigua, ojala haya podido superar su addicción, hay que agradecerle su valentia de mostrarse tal cual como ejemplo.

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  13. Adela , tiene el encanto que tienen los grandes personajes, a pesar de su enfermedad, no se derrota y es feliz, queriendo quizá enterrar en la bruma del alcohol algun sinsabor de amor, o la perdida de Atenea, ojalá ahora haya superado su adicción y la tengamos escribiendo las cosas extraordinarias que nos comparte.

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  14. Vi el documental y quedé impactada, pero a pesar de todo la admiro mucho, me parece que es una persona que ha sufrido mucho y que en su ser hay mucha soledad.

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  15. He leído muchos cuentos de ella y me encantan, una pregunta ¿dónde puedo ver este documental de A&E sobre ella? ¿en you tube? ¿podrías pasarme el enlace?

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    1. No lo se Elena, tal vez en YouTube o en la página de A&E http://www.canalaetv.com/

      Saludos y gracias por comentar.

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  16. No te conocemos Jesus Olague pero se nos hace tus comentarios sobre Adela repugnantes quien eres tu oara hablar de una gran persona,llena de bondad y luz hacia todos sus seres que la rodean,primero conoce a las personas y despues critica lo que crees saber,y tu vida como es?Es perfecta?Nos repugno tus comentarios .

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    1. Pongamos las cosas en claro, porque por lo visto los autores de este comentario anónimo no saben leer.

      1. No hice comentarios personales sobre Adela sino sobre el contenido del programa.
      2. En mis post la única crítica es hacia el programa, por exponer de esa manera a la propia Adela, su enfermedad y sus relaciones familiares.
      3. Su alcoholismo, el de su padre y el de su hijo son del dominio público. Esto no es un juicio de valor, no es algo de lo que espantarse ni esconderse, no es una vergüenza, no hay que ocultarlo. El alcoholismo es una enfermedad que tiene que tratarse y, afortunadamente, estamos hablando precisamente de una mujer que está haciendo lo necesario para rehabilitarse.
      4. Señalo lo sorprendente que me parece el cariño y respeto que le tienen quienes la rodean, porque eso habla, precisamente, de la calidad de persona que me parece que es.
      5. Me da gusto que ella se haya rehabilitado, y espero que siga sobria después de estos años.
      6. No conozco a Adela ni creo saber más de lo que ví en ese programa; de lo que ella misma dice sobre su alcoholismo, el de su padre y el de su hijo; de los comentarios que hacen quienes la acompañan; de los cuentos y poemas que he leído, y de lo que he investigado.

      En cambio, el suyo sí me parece un comentario sin fundamentos, viscerales, falto de análisis, en fin, RE-PUG-NAN-TE.

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  17. Alguien sabe donde puedo encontrar sus cortos???, bueno el de claroscuro y cotidiano surrealismo??... me la he pasado buscandolos en internet y nada...

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